Ecología y medio ambiente
CAMINO DE VILLAFRANCA
 |
Respecto a su morfología la forma del vaso de la laguna presenta un mayor desarrollo de su eje oeste-este con una forma que se podría definir como reniforme. Sus orillas presentan una fuerte disimetría, manifestando en la orilla sur un desnivel máximo de 30-40cm mientras que en las orillas norte, sureste y noreste presentan suaves pendientes que van desde el área encharcable a la no encharcable. Su superficie es de 185ha.
Se caracteriza por tener una concentración salina acentuada rica en sulfatos magnésico, esto va a condicionar el tipo de vegetación encontrada en los márgenes de la laguna siendo una flora halófila, adaptada a la sal y xerófila, adaptada a la escasez de agua. Así entre la vegetación característica podemos encontrarnos con el salicor (Salicornia ramosissima), praderas de albardín (Lygeum sapartum) y limonium (Limonium sp.) , barrilla (Salsola soda), Cressa cretica, coralillo (Microcnemun coralloides), especies endémicas catalogadas ?en peligro de extinción? como es Lepidium cardamines.
Gracias a las actuaciones encaminadas a solucionar el problema de eutrofización sufrido en la laguna, en este año 2004 se ha logrado la recuperación de una importante planta acuática llamada Ruppia Drepanensis desaparecida hace tiempo, indicadora de la calidad del agua.
Uno de los humedales más importantes para la invernada en España es la laguna del Camino de Villafranca, donde se censó entre 1992-2001 una media de 1023 aves acuáticas (SEO/Bird Life).
Este enclave es utilizado como dormidero por especies como las cigüeñas (Ciconia ciconia) y las grullas (Grus grus). Símbolo de este saladar serían el flamenco común (Phoenicopterus ruber), la pagaza piconegra (Gelochelidom nilotica), tarro blanco (Tadorna tadorna), y una amplia variedad de aves limícolas, entre las que destacan la cigüeñuela (Himantopus himantopus), avoceta (Recurvirostra avosetta), el combatiente (Philomachus pugnax) y el archibebe común (Tringa totanus).
VOLVER